domingo, 18 de mayo de 2014

EL CASO DE GENIE, LA NIÑA SALVAJE.

Genie es el nombre que le dieron los doctores a esta niña que fue encontrada en Los Ángeles el 4 de noviembre de 1870.


En abril de 1957, Genie (cuarto hijo del matrimonio) nacería con un RH incompatible y con la necesidad de una transfusión un día después de nacer. A los tres meses, el pediatra le diagnosticaba una dislocación congénita de la cadera y necesitaría de una prótesis para sostener ambas piernas. Necesitaba, por tanto, fisioterapia, pero el padre se negó a ello e incluso a que su madre la atendiese. A los catorce meses, con fuertes fiebres, le fue diagnosticada una neumonía. Todos estos problemas tuvieron nefastas consecuencias para Genie, ya que, antes de los veinte meses de edad, quedó encerrada en una pequeña habitación, atada de día a una silla y en un cuna cerrada con rejilla metálica de noche. Viviría en esta situación hasta los 13 años y siete meses.

Su dieta era estricta. De ello se encargaba el padre. Tan sólo tomaba comida de bebé, se atragantaba y escupía la comida y su padre se la restregaba por la cara. Genie, creció en estas penosas condiciones. Cuando tenía doce años, el padre estaba convencido de que moriría pronto. Fue, entonces, cuando la madre buscaría la ayuda de sus padres. Consiguieron escapar y se quedaron allí. A la tercera semana, la madre de Genie iría a la oficina de bienestar. El trabajador social que les atendió llamó rápidamente a su jefe. Se entrevistó a la madre, y lo que vieron y oyeron hizo que llamasen a la policía, tomando a Genie bajo su custodia. Ese día, el padre se suicidó. Dejaría una nota diciendo que «el mundo nunca lo entendería». Genie sería admitida en el hospital por su extrema malnutrición.


Genie pasó a manos del equipo de doctores, psiquiatras, psicólogos, lingüistas que le intentaron educar y enseñar el lenguaje ya que al estar aislada de la sociedad en su periodo critico no desarrollo su capacidad del lenguaje. 

Genie fue y es el caso que más evoluciono de un niño salvaje. ella consiguió hablar y crear mensajes con contenido semántico pero su estructura oracional no era correcta, solo era capaz de relacionar las palabras pero con una estructura incorrecta. 

El problema de este caso se define muy bien al final de un documental llamado Genie la niña salvaje:


"Hay un dilema ético: si quieres hacer ciencia pura, las necesidades de Genie quedarán en un segundo plano durante un tiempo. Pero si lo que quieres es ayudarla en su bienestar no te atreverías ha hacer una serie de pruebas científicas."

Harlan lane, psicólogo-lingüista.
Documental: Genie la niña salvaje.

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